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Evolución y situación actual:
El PDR es una
organización con catorce años de operación y su tránsito hacia la
utilización del enfoque territorial se ha producido en los últimos cuatro
años y luego de un proceso de maduración y experiencias en procesos
innovadores de desarrollo rural.
En una primera etapa, el PDR, trabajó a nivel nacional en los once
cantones más deprimidos del país, utilizando la metodología de
Diagnósticos Participativos y Planes de Desarrollo Cantonal. En este
periodo, se buscó identificar, con el apoyo de la población local, los
requerimientos más urgentes de estos cantones y contrastarlos con la
oferta institucional, buscando priorizar y ampliar la ayuda estatal. Se
partía del supuesto que una mayor inversión estatal, estimularía el
desarrollo en la población de estos cantones. La población local
participaba en la identificación de sus limitantes y apoyando la
ejecución de acciones institucionales, siendo su contribución limitada a
estos aspectos. Se consideraba central, aumentar la inversión estatal
hacia estos cantones, como requisito “sine quo non” para su desarrollo.
Los resultados
durante esta etapa fueron positivos, primero que todo se posicionó
en la conciencia nacional y en la
palestra política, que existían regiones del país con índices de
desarrollo muy inferiores a otras más favorecidas. Esta asimetría,
derivada en parte de un arraigado centralismo estatal, estaba provocando
efectos perversos como: migraciones entre y fuera del país, menores
oportunidades y rezago de amplios sectores de la población, servicios
institucionales restringidos, presencia endémica de pobreza rural y
deterioro del medio ambiente, entre otros. Se provocó entonces un
accionar institucional, que logró una mayor inversión hacia estos
cantones; se encauzaron y ejecutaron proyectos de cooperación
internacional y se empezó a reflejar en las estadísticas nacionales y en
documentos como el Estado de la Nación, esta realidad. Como resultados menos halagüeños se
pueden mencionar, que esta canalización de inversiones fue temporal,
estaba basaba más en la oferta institucional que en prioridades de los habitantes
locales y había un sesgo sectorial o institucional, ante la ausencia de
un proyecto integral de desarrollo.
En una segunda
etapa, se le asigna al PDR, apoyar la elaboración de un Plan de
Desarrollo Nacional Indígena. Utilizando la misma metodología, se trabaja
en Planes de Desarrollo en los 23 territorios indígenas de Costa Rica y
nuevamente se gestiona un apoyo
estatal diferido. Como resultados positivos de esta etapa, el PDR logra
la asignación y canalización de fondos estatales incrementales hacia
estos territorios, los cuales han estado históricamente marginados de una
adecuada atención estatal. También, se consigue posicionar tanto a nivel
nacional como de la cooperación internacional, el tema indígena. A pesar de estos resultados positivos,
nuevamente surge el tema de la sostenibilidad de estos procesos que si
bien y necesariamente están basados en directrices políticas de una
Administración, por la misma razón tienden a ser temporales, aunque los
requerimientos de estas poblaciones son continuos y evolucionan de
acuerdo a los tiempos.
En una tercera
etapa el PDR, ejecuta con recursos propios y en coordinación con las
Agencias de Servicios Agropecuarios (ASA´s) del Sector Agropecuario, los
denominados Proyectos Institucionales de Desarrollo Rural (PIDARES). Un
total de 24 de estos proyectos, por un monto aproximado de ¢50 millones, fueron ejecutados en todo el país y
comprendieron el financiamiento
de actividades de: capacitación, fortalecimiento organizacional y
empresarial, turismo rural, diseño de sistemas de información, formación
de formadores y contratación de consultorías especializadas. Durante esta
etapa, el PDR, empieza a posicionar el tema del turismo rural en el
Sector Agropecuario, y forma una Unidad para promover esta actividad.
También se trabaja activamente la temática de la juventud rural, género y
se diseñan las bases de un Observatorio Rural.
Al igual que lo
estudiado por muchas instituciones latinoamericanas, organismos
internacionales y academias de investigación, el PDR concluye más de una
década de experiencias de desarrollo rural, con resultados menores a los
esperados. Entre las principales razones para esto se pueden destacar: a)
la insuficiente coordinación de las iniciativas institucionales y de
otras agencias de desarrollo b) el marcado carácter sectorial de las
acciones c) la reducida participación de la población local y d) la
ausencia de una focalización territorial. También, la sostenibilidad de
procesos iniciados por las instituciones, cuyas políticas cambian en cada
administración, es otra arista que no debe pasarse por alto. Fruto del análisis y la reflexión de
estas experiencias, es como se llega a la conclusión que el primer
requisito para un desarrollo rural sostenido, es el involucramiento de
los actores locales y de las organizaciones que los representan. Este
involucramiento es diferente del concepto de participación, manejado bajo
consultas puntuales; se habla de un involucramiento constante,
comprometido e informado.
En así como en su
última y actual etapa, el PDR modifica y adapta su estrategia utilizando
el enfoque territorial. Se parte de la premisa que “no hay territorio sin futuro sino territorios sin un proyecto de
desarrollo”. En primer lugar, el PDR focaliza sus operaciones en las
zonas de menores índices de desarrollo del país y empieza la aplicación de
esta metodología con la asesoría del Instituto Interamericano de
Cooperación para la Agricultura (IICA). Basándose, en experiencias de
países latinoamericanos y europeos, el PDR promueve la constitución de
Grupos de Acción Territorial (GAT) en los cantones de Upala, Guatuso, Los
Chiles, La Cruz, y el Pacífico Central. Con estas organizaciones se
inicia un proceso de fortalecimientos y capacitación del liderazgo local,
se formulan Planes Estratégicos de Desarrollo Local y se promueven
estrategias y alianzas para la ejecución de estos planes. Estos
GAT´s, están compuestos por actores locales no sujetos al
vaivén institucional y que promueven mediante los planes mencionados, una
serie de proyectos priorizados para un desarrollo sostenido.
Por su experiencia
en la aplicación de este enfoque, el Banco Interamericano de Desarrollo
(BID) escoge en el año 2006, al PDR para la ejecución del Proyecto
Experiencias Innovadoras de Desarrollo Rural (EXPIDER), el cual impulsa procesos de desarrollo
territorial rural, mediante cooperación técnica especializada. Como
primer paso para la ejecución de este Proyecto, se definió un territorio
de trabajo conformado por los cantones de Osa, Golfito y Corredores en
donde se constituye un Grupo de Acción Territorial (GAT), el cual,
posteriormente estimula la constitución de otra organización similar en
los cantones de Buenos Aires y Coto Brus. La elaboración de los Planes
Estratégicos de Desarrollo Territorial en estos GAT´s, con la
participación de los actores locales y la asesoría de expertos españoles,
crea una práctica inédita, en donde el PDR, asimila y adapta la
experiencia europea para el desarrollo rural, producto de quince años de aplicación
de los Programas Leader. Durante la ejecución de este proceso, se
incorpora como aliados del PDR, el Proyecto de Desarrollo Local
(PDRODELO) de la GTZ y la Universidad Nacional (UNA).
A inicios del año
2005, el PDR gestiona ante la Agencia Andaluza de Cooperación
Internacional para el Desarrollo (AACID),
una cooperación financiera por un monto de $1,3 millones, para
el financiamiento de proyectos
prioritarios, definidos por el Grupo de Acción Territorial (GAT) de La
Cruz. Los proyectos a financiar
comprenden: el manejo de residuos sólidos, inversiones en la
infraestructura vial, educativa, seguridad alimentaria y nutricional y
proyectos productivos en las áreas agrícola, pecuaria, pesquera y
turística. Este Programa está siendo ejecutado por la Municipalidad de La Cruz, la
cual se verá reforzada en sus capacidades mediante programas de
capacitación, orientadas a mejorar los servicios a la población cantonal.
Durante el año
2007, el PDR en apoyo a los Grupos de Acción Territorial del Sur, propone, negocia y gestiona una segunda
operación de la AACID en Costa Rica, para la Región Sur-Sur (cantones de
Buenos Aires, Coto Brus, Osa, Golfito y Corredores) por un monto
aproximado de $4 millones. El PDR gestiona una contrapartida nacional por
parte de la Junta de Desarrollo del Sur (JUDESUR), por ese mismo monto,
conformando un programa global de ocho millones de dólares, para el
financiamiento de proyectos en los siguientes ejes: a. Fortalecimiento
Institucional (Municipalidades y FEDEMSUR), b. Fortalecimiento de la
Sociedad Civil (Grupos de Acción Territorial y organizaciones vinculadas
al proceso productivo), c. Ambiente y Salud (Manejo de desechos sólidos y
acueductos rurales), d. Esparcimiento y Recreación y e. Desarrollo Económico.
En la zona norte,
el PDR, ha apoyado a los Grupos de Acción Territorial (GAT´s), presentes
en los cantones de Upala, Guatuso y Los Chiles, en la elaboración de una
estrategia en producción y seguridad alimentaria. El PDR, apoyó la
elaboración de un proyecto, para equipar de maquinaria para la producción
y manejo pos-cosecha de
organizaciones de productores de la Zona Norte, a ser financiado por el
IMAS. También se gestionó un
proyecto, con recursos de la red SICTA para fortalecer la agrocadena de
valor del frijol en esta región que ya se encuentra en ejecución, por un
monto de cien mil dólares. El PDR,
patrocinó un convenio de hermanamiento entre la Municipalidad de Upala
y la mancomunidad de la Rivera
Alta de Valencia, España, que permitirá el fortalecimiento municipal,
mediante acciones de capacitación. También este convenio, prevé el apoyo
para el desarrollo turístico, mejoramiento de la infraestructura vial,
participación ciudadana, educación rural y financiamiento de
acueductos. Además el PDR,
gestionó el financiamiento y está brindando monitoreo a un Proyecto de
Ecoagricultura para la protección del recurso hídrico en Guatuso
financiado por Ecoagriculture Partner, por un monto de seis mil
dólares. Otras acciones
desarrolladas incluyen el apoyo en proyectos productivos en: artesanía, acuicultura, turismo rural, chile picante, ganado
doble propósito, invernaderos de hortalizas, rehabilitación de cacao, por
un monto de sesenta millones de colones, orientados a incrementar y
diversificar los ingresos de las familias rurales.
Otro socio relevante del PDR, es el JICA (cooperación japonesa).
El PDR, ha gestionado ante ese organismo, cooperación
financiera para comunidades pobres del Cantón de la Cruz, para financiar
proyectos de organizaciones de mujeres cabezas de familias, por un monto
de $26.000. En el cantón de Guatuso, esta Agencia ha apoyado con el
patrocinio del PDR, un proyecto, en el Asentamiento Buena Vista,
orientado a aumentar la producción y mejorar la vinculación al
mercado por un monto de $5.000 y otro proyecto
para la compra de una secadora de granos básicos para la Asociación Coope
- PuebloNuevo en el Cantón de Upala, por un monto de $10.000. Por la
experiencia construida por el PDR en conjunto con los GAT`s, JICA, designó a partir del 2008 a
Costa Rica, para realizar la fase práctica del Curso Internacional de
Desarrollo Rural, que inicia en Japón. A partir de esta fecha, expertos
de toda Latinoamérica, estudian en nuestro país, los avances del
desarrollo rural bajo el enfoque territorial.
En la Región
Pacífico Central (Cantones de Montes de Oro y Puntarenas) el PDR, ha
promovido el establecimiento de una red de instituciones públicas y
privadas conformadas por: la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL),
Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), el IDA y el IICA, que
apoyando el Grupo de Acción
Territorial Asociación para el Desarrollo Territorial Sostenible de la
Cuencas de Aranjuez y Sardinal, tienen planeado realizar durante el año
2009-2010 las siguientes acciones:
elaboración de un Plan de Desarrollo Estratégica y Gestión del
Plan de Inversión que buscará el financiamiento de proyectos de
desarrollo productivo y turística por parte de las organizaciones
locales.
También el PDR, está apoyando con su personal, a otras unidades
del MAG, para la puesta en
operación, del Programa de
Desarrollo Sostenible de la Cuenca Binacional del Río Sixaola que tiene
un costo total $12 millones con financiamiento del BID y el Gobierno de
Costa Rica y participa en acciones de
apoyo para la implementación de la Banca de Desarrollo.
Concurrentemente,
el PDR apoyó la redacción de la nueva ley que crea el Instituto de
Desarrollo Rural (INDER) a partir de la transformación del Instituto de
Desarrollo Agrario (IDA). En esta
propuesta de ley se recoge y apoya el desarrollo rural sostenible con
enfoque territorial y la experiencia generada por el PDR y los Grupos de
Acción Territorial en Costa Rica.
El PDR, considera que hoy más que nunca urge una política de desarrollo rural,
si se quieren resolver las serias asimetrías entre los habitantes del
país, luchar contra la pobreza, mejorar la seguridad alimentaria e
incrementar la cohesión económica y social entre los diferentes
territorios. En este sentido,
nuestra perspectiva y orientación
es que el desarrollo rural debe ser parte de un Plan Nacional de
Desarrollo, que debemos construir entre todos. Es mucho más que algunos
programas desarticulados para los habitantes de las zonas rurales
–pequeños(as) productores, pueblos indígenas, pobres rurales, mujeres y
jóvenes- excluidos de acceder a condiciones de vida dignas y sustentables
en el tiempo. Son planes políticos y programas del Estado, que deben
mantenerse en el tiempo.
Elaborado por:
Guillermo Edo. González Perera
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